viernes, 19 de agosto de 2011

Discurso del comandante general del Ejército en condecoración al Presidente de la ANR



PALABRAS DEL SEÑOR GENERAL DE EJÉRCITO COMANDANTE GENERAL DEL EJÉRCITO EN LA CEREMONIA DE IMPOSICIÓN DE LA CONDECORACIÓN "MEDALLA EJERCITO DEL PERÚ”
AL SEÑOR DOCTOR ORLANDO VELÁSQUEZ BENITES,
PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE RECTORES

Siempre es grato reunir en este salón que lleva el nombre de nuestro insigne patrono, a tan dignas personalidades y amigos; y, aún lo es más en esta ocasión, dado el motivo de este acto: el otorgamiento de la condecoración "Medalla Ejército del Perú”, al señor doctor Orlando Velásquez Benites, presidente de la asamblea nacional de rectores.

Agradezco la presencia de nuestros dignos invitados, que engalanan este acto, y a quienes saludo respetuosa y fraternalmente, en nombre del glorioso Ejército del Perú.

Una condecoración constituye una satisfacción no sólo para quien la recibe sino también para quien la entrega; en ese sentido, en mi condición de comandante general del ejército, me sentiré complacido y honrado de imponer la condecoración "Medalla Ejercito del Perú” a nuestro presidente de la asamblea nacional de rectores, distinguido profesional de sobresaliente trayectoria y de notable calidad personal; como testimonio de reconocimiento a, su demostrado interés por construir nuevos senderos de colaboración entre nuestras instituciones, para que se alcancen los objetivos institucionales en el ejército, en pro de la seguridad y defensa de nuestra nación; además de reconocer su profesionalidad y su excelente labor al frente de la asamblea nacional de rectores en donde demuestra constancia ejemplar, en el cumplimiento de sus funciones al servicio de la educación superior en nuestra patria.

Señoras y señores: no deseo ofender la modestia de nuestro presidente de la asamblea nacional de rectores, haciendo un relato detallado de su exitosa carrera profesional, solo diré que el señor doctor Orlando Velásquez Benites, no sólo es un insigne egresado de la Universidad Nacional de Trujillo sino que además ocupa el alto cargo de rector de tan prestigiosa universidad del norte del país. Adicionalmente sustenta una maestría en ciencias sociales y un doctorado en sociología.

basta leer sucintamente algunas referencias a la trayectoria profesional de nuestro homenajeado, para mostrar claramente que estamos ante un funcionario de excepción, cuyo aporte a la nación se ve reflejado por su fructífera carrera profesional.

Por todo ello, parece lógico que el consejo de la condecoración, haya acordado otorgarle la presea “Medalla del Ejército del Perú”; con la plena convicción que esta distinción, plena de simbolismo y tradición, constituye, el legado recibido de nuestro inmortal patrono, y de los héroes que, junto a él, se inmolaron en Arica, por el honor y la dignidad nacional de nuestra patria; pero también constituye el orgullo de cuanto hemos hecho a través de la historia; los soldados de nuestro ejército nunca fueron inferiores a su destino y no lo seremos en la hora que nos corresponde vivir; la lucha, cualquiera que sea, siempre será dura, y el momento de la victoria final, traerá aparejadas la responsabilidad y la gloria.

Señor doctor Orlando Velásquez Benites, al terminar mis palabras, permítame reiterarle que valoramos de manera muy especial su presencia y amistad; y la condecoración que en algunos instantes más le impondré, constituya, efectivamente, una representación material de nuestra amistad y gratitud así como de la proyección futura, de mutua colaboración, en pro de la defensa de los intereses nacionales, pues esta condecoración además de constituir un honor, demanda un compromiso con el supremo fin de nuestro ejército, de lo cual estamos convencidos que por sus méritos profesionales usted, señor presidente de la asamblea nacional de rectores seguirá cumpliendo con solvencia, pues su calidad profesional y sus virtudes morales y éticas así lo confirman.

Gracias por su atención.

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